Diciembre 27th, 2007De vuelta
Ya hemos vuelto. Gracias a Dios, hemos vuelto sanos y salvo. Hemos pasado unos días fenomenales en Granada. Hemos vivido estos días con nuestra familia y lo hemos pasado muy bien. Hemos compartido penas, alegrías, comidas y bebidas. Los que antes eran niños, ahora están muy creciditos. Además había un niño, Alejandro, que nos alegraba las horas. Tiene 10 meses, pero ya hace muchas de sus “gracias”. Y a través de “video-conferencia” con los móviles, disfrutamos también de nuestro nieto y de sus padres, desde Bilbao. Las nuevas tecnologías son una maravilla.
Hicimos una excursión por la Alpujarra granadina y comimos en Pampaneira, con un paisaje de ensueño. Y para llegar allí, pasamos por el valle de Lecrín, Lanjarón y Órgiva. Un camino de sierra, con curvas pronunciadas y desniveles importantes (nuestro conductor, Seve, lo hizo fenomenal).Un camino lleno de paisajes inolvidables. Además el sol nos acompañó durante todo el día. Y desde Pampaneira, disfrutamos desde lejos de Bubión.
También hemos hecho turismo. Hemos visitado algunas de los lugares que teníamos pendientes: La basílica y hospital de San Juan de Dios, con su Belén incluido, la iglesia del Perpétuo Socorro y el monasterio de San Jerónimo, cuya Iglesia es preciosa y su claustro triste y frío (llovía). Su Belén, que también vimos, había recibido el 2º premio en el concurso de belenes. Bonito de verdad. Paseamos por las Jadines del Triunfo, vimos, por fuera, el Hospital Real y entramos a visitar a Fray Leopoldo de Alpandeire. Y por la tarde nos fuimos a ver la Alhambra iluminada, desde fuera. Y de todo ello hice algunas fotos que pasarán a mi álbum.
Y, como decía al principio, llegamos bien Gracias a Dios. Y digo esto porque, ya en la carretera y antes de salir de Granada, el coche nos quiso dejar. Se rompió la entrada al radiador y se fue el agua. Salía un humo que me asustó y paramos en una gasolinera a las afueras. Levanté el capó y me sorprendí. Lo iba a intentar arreglar, pero a 50m. estaba el taller. Nos acercamos y tanto el recepcionista como el mecánico le echaron mucha imaginación y con una “chapuza” inteligente, salvaron nuestro viaje. Gracias de corazón. Mañana tendré que llevar el coche al taller para que le cambien el radiador. Para fin de año vendrá nuestro nieto. Y sus padres, claro. Este niño sí que nos alegrará los días.

