Ayer, después de la celebración de la Santa Misa, en el pueblo de Pelabravo, de la que es párroco, D. Manuel Muiños, a la vez párroco de otros pueblos y presidente del Proyecto Hombre, nos enteramos por él, que una mujer que la pasada semana decidió dejar de vivir y fue encontrada en la Plaza de San Román, aquí en Salamanca, era la esposa de uno de los chicos con los que tanto Amalia como yo, hemos tenido más relación. Tiene 3 hijas. Es cierto que ella también sufría de adicción, pero estaba en tratamiento y cuidaba, a su manera, de sus hijas. Ya no es eso de “una yonqui menos”. Ya tiene nombre, marido e hijos. ¡Que diferente forma de ver los hechos!. Cuando una persona fallece, si no es conocida “Vá, uno menos”. Pero cuando esa persona te toca algo, hay que ver cómo duele. Por ello, creo que a partir de este momento voy a tratar de tener respeto al dolor de todas las personas allegadas al fallecido. Sea quien sea la persona que ha fallecido. Las familias lo sufre de la misma forma. Y si hay niños por medio…