Pelabravo es un pequeño municipio de la provincia de Salamanca, y muy próximo a Santa Marta de Tormes, al que últimamente acudimos, cuando menos, todos los domingos. Vamos a Misa y ya nos tomamos una caña y compramos pan. Hay un horno magnífico, al cual hemos llevado algún tostón, y la verdad es que los dejan muy bien ( bueno, eso dicen los que lo comen, ya que yo, vegetariano, no los pruebo). Es un pueblo eminentemente agrícola, donde la mayor parte de la gente que lo habita es mayor. es verdad que ahora en el verano, hay muchos niños. Quizás la crisis económica actual (que digo de crisis “desaleración”), ha hecho que muchas familias se vayan de vacaciones al pueblo de sus mayores. Y es verdad que, a pesar de que hay coches, los niños campan por el pueblo a su aire. Al estilo de antes en las ciudades. Yo me acuedo de mis años de niño en Salamanca. Ahora es imposible.

Pues el pueblo tiene pocas cosas que ver: el Ayuntamiento, el salón para los mayores, la Plaza Mayor, la escuela, un depósito de agua, la Iglesia , dos bares (que yo conozca), un pequeño parque infantil, una casa rural, en la que ofrecen vaquillas para torear,  y una Iglesia pequeña pero muy mona por dentro. En invierno hay que llevar la manta, pero tiene que ser así. El actual cura, D. Manuel Muiños, director a su vez del Proyecto Hombre en Salamanca, ha conseguido que la iglesia se llene los domingos. Habla con todos y está muy implicado con las personas. A su lado los problemas se suavizan. Bueno, pues esto es mi pueblo postizo. Yo siempre me he quejado de no haber tenido pueblo. Debe ser muy bonito regresar al pasado. Porque los pueblos evolucionan muy poco. Excepto algunos, como Marbella, sin ir mas lejos.

En mi rincón de mis fotos, pueden verse algunas fotografías más.