Hoy, día 7 de Septiembre es Domingo. Y nosotros nos fuimos a la celebración de la Misa a la Iglesia de Dorrón. Iglesia sencilla, de pueblo, toda ella de granito, el suelo inclinado hacia la puerta, y sus paredes, repletas de imágenes de santos. El cura, en la homilía se metió contra el juez Garzón. En fín, es cosa de él.

Comimos en casa y por la tarde, después de una siesta cortita, nos dispusimos a andar un poco por el monte. Pasamos de la ría de Pontevedra, a la de Arousa y seguimos una ruta “ruta de los molinos de Dorrón”. Un paraje lleno de encanto, siempre por la orilla de un riachuelo, y cada poco, aparecía la construcción de lo que en su día fueron molinos. Tenían un desvío del agua y así cada uno molía su grano. No los conté, pero al menos eran doce. El último está preparado como cafetería. Y nos sentamos a respirar un poco de aire fresco y a reponer líquidos. Disfrutamos del paseo, del sol, de la vista, del frescor. Y no fue muy cansado, la verdad.

Maxi nos recogió con el coche al final de la ruta.

Luego, ya en el coche, hicimos un recorrido por Sanxenxo, Pontevedra, O Grove, SAn Vicente do Mar y subimos al mirador del MONTE LOBEIRA, en el término de Villanueva de Arousa.

 El Monte Lobeira es una altura pequeña, 290 m., pero que al estar a la orilla del mar, se aprecia al 100%. Desde allí se ve toda la costa y parte del interior de Pontevedra. Tiene un gran mirador y se accede por un camino dificultoso y posteriormente por un buen montón de escaleras. Empezó a anochecer y ,según bajábamos en el coche, nos cruzamos con un autocar. Y el camino, era eso. Un camino. Fué difícil, pero pasamos los dos.

Y después de un día caluroso, ya se agradecía una chaqueta. Nos volvimos a casa por el interior, con el fín de disfrutar de las vistas de la puesta de sol. La pena es que al ir en el coche no tuve oportunidad de dejar reflejadas en mi cámara las bellezas de las que nuestros ojos disfrutaron. Por la carretera hubo un “suicida” que nos adelantó en una línea contínua a toda velocidad, para parar a menos de 100m., cuando pone que es a 50 km/h. En fín, locos los hay en todos los sitios.

Iglesia de San Juan de Dorrón (Pontevedra)

Uno de los molinos de la ruta de

Mini cascada transparente en el último molino-cafetería

septiembre 16th, 2008Viaje a Galicia. Septiembre 2008

El pasado sábado día 6 nos dimos una escapada a “re-conocer” Galicia.

Aceptamos la invitación de unos buenos amigos y excelentes cicerones, y allá nos fuimos. Total cinco horitas de ná. Llegamos a Pontevedra, la atravesamos y salimos  en busca del Km 13, que era donde debíamos desviarnos y encontra a Maxi. Y así fue. Después de los saludos, comenzamos a subir por el monte y nos paró en un lugar, Iglesia de Dorrón, desde donde se ve el valle , la Ría de Pontevedra y el mar. Todo un lujo para los sentidos.

Seguimos despues hasta su casa, allá en la aldea de…de… Pues no me acuerdo, pero ¿qué mas da?.Sí, ya me acordé RECAREY. Lo impòrtante es que era la una del mediodía, hacía un expléndido sol y la belleza del lugar no dejaba lugar a dudas. Y cuando llegamos, nos recibió Mª José. con esa alegría que tiene su cara, y ese buen humor que la caracteriza, y nos enseñó “la choza”: Una casa preciosa de tres alturas, de granito toda ella. Acogedora. Comimos en casa y por la tarde, Maxi tenía una cena ya concertada, nos fuimos los tres a ver uno de los monumentos de los que poca gente va a ver: El monasterio de Armenteira, que está situado entre las rías de Pontevedra y Arousa, en la comarca del Salnés, de estilo cisterciense, aunque actualmente está atendido por un puñado de monjas. Se comenzó a construir hace unos años: año 1167. Bello lugar. De este monasterio, actualmente restaurado, sólo queda en pie del primitivo su iglesia, que tiene una cúpula UNICA en Galicia, de influencia mudéjar. En la nave central, encima de la puerta de entrada, hay un rosetón de calados geométricos florados, que dejan entrar al sol mortecino.

El claustro monacal, es como el de la mayorías de los monasterios cistercienses. Está poco cuidado, no es muy grande, pero se respira paz en su interior.

Y muy importante: en la época en que la sal era imprescindible para conservar alimentos, desde este monasterio se administraba casi toda la sal de Galicia.

Y después nos dirigimos a Pontevedra, donde lo más difícil fue encontrar un sitio para dejar el coche. Estaba a rebosar. Se celebraba la “FEIRA FRANCA”. En esta feria participan todas sus gentes. Todos disfrazados, toda la ciudad llena de “sabor”: Había gente de todas las edades y aquello realmente parecía una feria: todas sus calles, plazas, rincones etc. estaban llenas a tope. No había un lugar tranquilo. Durante el día había habido diversas actividades: torneo medieval, transporte del vino, tiro con arco, aves de cetrería, malabares, teatro, música, etc. Y todo ello perfectamente ambientado. Pontevedra me causó una impresión excelente. En el tiempo que estuvimos la gente estaba entretenida con la cena: todas las calles llenas de mesas con viandas, los bares, restaurantes, casas particulares. Todos.

Vimos las ruinas de la Iglesia de Santo Domingo. Realmente bonitas. En su día este convento debió ser una belleza.

Y una vez cenados y ya con un poquitín de frío, nos volvimos a casa.

Detalle de la puerta del Monasterio de Armenteira.

Detalle de una de sus plazas.Pontevedra.

Ruinas de SAnto Domingo. Pontevedra.


© 2007 Juan Bosco Hernández Portal | Curved 3-Columnas por Felix Ker & JustSkins.| Traducido por Trazos Web | Potenciado por Wordpress Ver estadisticas