Cartel del Café Teatro

Cartel del Café Teatro

Hoy he asistido a su última representación de esta temporada. Y no puedo por menos de dejar constancia de mi desilusión: Se ha perdido aquello que tenía cuando era el Café Teatro de La Vega. Ya no es lo mismo. Aquel local, que dicen que no está preparado para ser utilizado para estas cosas, tenía algo especial. Tenía solera y sus paredes hablaban casi por sí solas. Es cierto que era un poco más incómodo, pero apenas nos dábamos cuenta de que las sillas eran duras y que el vecin@ te metía el codo por el costado. Disfrutábamos como enanos. Hoy no. Hoy me he sentido extraño en esa sala “B” del CAEM (Centro de Artes Escénicas y Musicales) donde han decidido realizar la representación.

Además sobrevolaban por allí los espíritus de Miguelón y Maribel. Maribel y Miguelón. Y los de todos los compañeros que no han querido seguir esta nueva etapa. Ellos, los cofundadores, dejaban su sello cada día, cada velada. Ellos eran el alma de este café teatro. Hoy ese sello no estababa.Se notaba un vacío difícil de llenar.

Y el presentador, que sin él este café teatro no tendría nada que hacer, Angel Quesada, hizo una mención, para mi desafortunada, diciendo que se celebraba allí sin haber pedido permiso a “papi y mami”. Los que conocemos un poco el asunto, no se nos escapo el detalle.

En fín, creo que los únicos que se han destacado un poco, a parte de lo dicho del presentador, han sido SPASMO TEATRO y el incombustible NACHO CASAL. De los demás, AZABACHE ,tres señoritas bailarinas de flamenco, BLUE PILLS, tres músicos y tres señoritas con voces desgarradoras intentado cantar blue, LESCOMIC, tres hombres cómicos que no me hicieron brotar ni una sonrisa y CRASH!, un conjunto de tres hombres percusionistas, sin más.

Y hasta aquí mi humilde crónica de este espectáculo que ha pretendido seguir com el antiguo Café Teatro de la Vega. Es cierto que siguen las mesas camilla, con sus velas, sus manteles de papel pero…se queda cojo. Un espectáculo sin brío, con la única animación del público, porque íbamos con la sana intención de divertirnos. Quizás por ello Soraya haya quedado la entreúltima en Eurovisión, ¡pobriña!.

Esta es mi crónica de un espectáculo venido a menos: El Café Teatro del CAEM (y no de la Vega)