Junio 29th, 2009Pasados por agua
Los pasados días 12,13 y 14 de este mes mi esposa y yo nos fuimos a disfrutar en/ y de La Abadía de Los Templarios, en el precioso pueblo de La Alberca, de nuestro querido Salamanca. Lo habíamos visto por internet y quisimos comprobarlo “in situ”. Y la verdad es que merece la pena. No nos defraudó.
Estas instalaciones ocupan una extensión de 70.000 m2. La verdad es que uno no se espera encontrar este tipo de edificio, instalaciones, paseos…Todo es grandioso. Desde el hall de entrada hasta el restaurante imitando una cripta románica. Desde las piscinas a sus centro de relax.
Y luego su personal bien preparado y adecuado a los clientes.
Y de las instalaciones yo destaco la piscina y, principalmente, el SPA y salas de masajes. Realmente creo que es el mejor de los que he visto. En España y fuera de ella. Lo que mas me llamó la atención es una piscina con el agua con una concentracion tal de sal, que sin hacer nada, flotas. (como en el mar Muerto).
Es verdad que ves allí a las personas y parece que están…pues eso, sin vida. Pero nada mas lejos de la realidad. Allí metido estás como flotando, relajado. Estupendo. Y si despues te das un masaje relajante…
Y luego, cuando quieres salir de paseo, en diez minutos andando o por la carretera, no aconsejable, o por un sendero, se llega a La Alberca. Un centro turístico al que llegan de todas partes de España y de Europa. Y sin querer, los tres días nos encontramos con acontecimientos: la procesiónde San Antonio, en la que bendice un cerdo que estará por el pueblo, todos los alimentan y lo sacrifican por San Antón.
Tambien coincidimos con una Reunión de motos clásicas. La plaza mayor estaba repleta de motos. Hubo algunas que me gustaron.
Y el domingo, la celebración eucarística mas importante: el Corpus Christi. Esta celebración viene de hace más de 350 años. Todo el pueblo participa colocando en sus balcones colchas bordadas con estilo serrano. Verdaderas maravillas. Hacen altares donde el
Sacerdote, bajo palio, va parando y rezando en cada una de ellas. El pueblo le sigue y la Alberca se llena de un clamor que se mete en el corazón. Al final, despues de la bendición se realizan las ofrendas.
Pues bien, el único problema de este viaje, fue que emprendimos la vuelta, bajando por Las Batuecas hasta Las Mestas y que envez de tomar la carretera hacia Riomalo de Abajo, tomamos la de Riomalo de Arriba. Y en vez de volver por la Herguijuela, nos metimos en los montes de las Mestas y acabamos en Ciudad Rodrigo.
Siempre hay algo anecdótico para recordar.
Y ahora unas fotografías:





















