agosto 14th, 2009Cuérigo: un paraiso Asturiano
La pasada semana hemos disfrutado de unas vacaciones difíciles de olvidadar. Mi esposa, a través de Internet, se apuntó a un cursillo intensivo de pintura. El lugar era totalmente desconocido para nosotros: Santibáñez de la Fuente (Asturias).
Así que busca plano, busca carreteras y hacia allí nos dirijimos. Nos ofrecieron un precio especial en un hotel en Cuérigo
. ¿donde estará esto?. En fín, el domingo nos pusimos en marcha para llegar a comer. Y como Amalia ,mi esposa, es una buena “GPS”, llegamos sin novedad a Cuérigo y al hotel ofrecido : Ca’l Xabú. Allí nos dieron la habitación reservada y nos esperaban Lourdes y Álvaro.
Ella también iba a pintar. Y nosotros de acompañantes. Una vez tomada posesión, nos fuimos en coche hasta Santibáñez de la Fuente, que estaba muy cerquita a reconocer el lugar. Vimos la Iglesia, y el viejo, sano y monumento natural El Tejo.
Y, por casualidad, coincidimos con la profe, a la que saludamos y quedamos ya para el día siguiente.
Nos acercamos a ver las Foces del río Aller. El agua bajaba con alborozo, con alegría.
Al volver al hotel, ya habían llegado el resto de los participantes del curso de pintura: Iñaki, Rosa y Antonio. En total ellos eran cinco y nosotros, los sufridos esposos y acompañantes, dos. Sumamos siete. Y desde ese momento formamos un grupo creo que admirable. Ellos pintaban,
nosotros paseábamos,
yo cargado con mi pesada cámara .
Todos los días nos juntábamos a la hora de comer y de cenar. Unas veladas animadas, donde poco a poco iba naciendo una amistad.
Pues bien, como decía, Álvaro y yo, todas las mañanas le pedíamos a Jesús una ruta. Jesús es el dueño del hotel Ca’l Xabú . Un hotel rural nuevo, con 10 habitaciones, moderno, limpio.Junto a su esposa Margot y su hijo Germán, se ocupan del excelente funcionamiento del hotel. Su trato ha sido exquisito, familiar, agradable. Siempre ahí, dispuestos a agradar, a enseñar, a aconsejar, a resolver dudas: “Como si estuviéramos en nuestra casa”.
Algo muy importante. Germán, que era el cocinero, se encargó de que ninguno de estos días me faltara un plato especial. Soy vegetariano y para cada ocasión un menú especial, con una presentación digna de un comedor de 5 tenedores. Gracias Germán.
Bien, pues decía que Jesús, propietario del hotel y jubilado de la minería, nos hacía un plano con las rutas y nosotros ¡adelante!.
El primer día fuimos, nos perdimos, llegamos a Yanos por una pista y volvimos por la carretera. Todo era llano, pero hacía mucho que yo no caminaba. Todo vegetación, todo verde, todo prados, todo agua: siempre con el río Aller a nuestra izquierda. Un placer para los sentidos. Y para mi cámara, claro.
Todas las tardes, esperábamos la vuelta de los pintores, sobre las 19h. y hacíamos lo que nos parecía a cada cual. Ellas querían estirar las piernas, pues estaban sentadas casi las 7 horas, así que las acompañábamos. A la hora de la cena, de nuevo nos veíamos todos y comentábamos el día , todo ello aderezado con los chistes de Antonio.
El segundo día, los acompañantes, tomamos otra ruta.
Nos perdimos y anduvimos por el monte más de lo debido y no encontramos la yegua que íbamos a ver. Volvimos por un camino de cabras y luego por el pedrero. Al fín divisamos la Iglesia de Cuérigo.
Yo, realmente cansado. Así que llegamos al hotel, duchita y…sidrina “pal” cuerpo, hasta la hora de la comida.
Por la tarde nos acercamos al puerto de San Isidro, a 1520 m. de altura. Estación de ski y en aquellos momentos tomado por las vacas. El último pueblo La Raya, que nos separaba de León. Unas vistas magníficas y hacía frío.
El tercer día de paseo fue duro. Llegamos hasta el pueblo de Pino ( en el coche) y comenzamos a subir, la ruta hasta las Hoces de Pino. Duro, muy duro. Pero tan bello como duro. Siempre a la sombra , siempre con el río cerca, siempre rodeados de vegetacion y monte, por unas pistas de tierra y piedras.
Y llegamos hasta arriba del todo. Una verdadera delicia ver como el agua bajaba haciendo cascadas, saltando entre rocas…
Y hasta vimos una calzada romana. Sí, los romanos estuvieron por estos apartados lugares. Y a bajar, todos los santos ayudan, así que llegamos justo para darnos la duchita de rigor ,y aparecer en el comedor.Eso sí, sin perdonar antes de comer la sidrina, que Álvaro escancia ya como profesional. Tarde: siesta. Ell@s a pintar.
El jueves repetimos la marcha del primer día, ampliando un poco hasta el pueblo siguiente, La Pola del Pino, y volvimos de nuevo por la carretera.
Y el viernes fue la prueba de fuego: salimos andando y logramos coronar: el pueblo de Conforcos a 775 m. de altura.
Dos kilómetros de subida continuada sin ningun llano, con curvas de 180 grados y unos repechos con mucha inclinación. Todo un reto.
Preciosas vistas desde allá arriba. Cuando bajamos no enteramos que hay en el pueblo un Cristo en honor del cual se celebra una romería y que la gente sube DE RODILLAS. Me parece inhumano. Ya me lo parece subir andando…nosotros mismos cuando bajabamos,
nos parecía imposible que lo hubiésemos subido. He de decir en honor a la verdad, que gracias a Álvaro que tiraba de mí y yo le seguía. Si hubiera ido solo, posiblemente no hubiera coronado ( esta era la expresión preferida de Álvaro).
Y así llegamos al sábado. Nos despedimos. Hubo quien se emocionó. Y quedamos dispuestos para repetir al año próximo. Ell@s decían haber aprendido, al menos, a pintar de la realidad:
Nosotros cuatro, antes de partir a nuestras casas ( Aranda de Duero y Salamanca), nos acercamos a Tazones
para disfrutar del mar y comer en uno de sus afamados y caros restaurantes. ¿donde está la crisis?. Llegamos pronto y aparcamos y reservamos mesa.
Despues de ver el pueblo no había sitio para nadie : ni personas ni coches. Increible. ¡Y eso que hay crisis!. No se puede creer, pero es bien cierto.
Después de comer, nos separamos y cada uno volvimos por nuestro camino.
Resumiendo, unas vacaciones inolvidables. Unas vacaciones que me han llegado muy dentro. Unas vacaciones de relajo, de ejercicio, de fotografía, de compartir… Y todo ello aderezado por el buen hacer tanto de la profesora de pintura como de los dueños del hotel Ca’l Xabú. : casa del saúco : La casa en la que ahora se ubica el hotel, estaba literalmente tomada por dos enormes saúcos. De ahí el nombre. Ella, Margot=Margarita, es una mujer vital, con empuje, sabia, portadora de antiguas tradiciones, amante de su pueblo, de los animales. Dispuesta siempre para lo que hiciere falta. Gracias, Margot.
Y esta es la historia. Historia para recordar por mucho tiempo.







































