Playa desierta.

Playa desierta.

Ya volvimos de nuestras vacaciones. Con nuestros “niños”, nuestros nietos y nuera. Todos juntos hemos disfrutado unos días. Y como decía en en la entrada anterior, NO ME GUSTA JULIO PARA VACACIONES. PREFIERO MI CASA. Pero esta vez, la ocasión lo merecía: estaríamo todos juntos, aunque por aliviar un poco, nosotros,nos fuéramos a un hotel cuatro días.

La verdad es que Pablo se ha portado fenomenal.

Mirando al mar...

Mirando al mar...

 En casa, en el mar, en la piscina, en las comidas. Un chaval fenomenal, aunque alguna rabieta ha tenido. “Son cosas de la edad”. Y es justo reconocerlo que sus padres Raul y Patri, le están inculcando un estilo de vida. Y el niño es educado. El niño es cuidadoso. El niño es aseado (hay que recordar que Pablo tiene tres años y medio). También es justísimo reconocer que su tía Emma no lo ha abandonado ni un momento, con una paciencia y un cariño que no se puede obviar. Y el niño hacía lo que su tía quería. Una buena simbiosis.

Ellos se entiende bien

Ellos se entiende bien

En cuanto a Nerea, de tres meses, ya se le notaba algo distinto. Es muy vital, se agita, te provoca con sus “aggggg” para que le digas algo.

Nerea, en brazos de su Abuelamalia

Nerea, en brazos de su Abuelamalia

Teniendo a su amatxu cerca dispuesta a darle de comer y a alguien que le limpiara, ella es feliz en cualquier sitio.

Buena experiencia la vivida este año por primera vez. La única pega, el calor del mes de Julio.

Una vez que se marcharon todos, disfrutamos de unos días solo y el finde nos marchamos a Salobreña (Granada) a pasar el finde con nuestros cuñados. Extraordinarios dias. Con ellos siempre es agradable y nos reciben con los brazos abiertos.

Bella panorámica de Salobreña. Al fondo, el castillo

Bella panorámica de Salobreña. Al fondo, el castillo

El lunes, nos acercamos a Málaga a ver a una amiga flickera, Lola. Nos recibieron encantados y no nos movimos de su partamento. Gracias Lola y Fernando por vuestro trato cercano y amable.

Lola y Amalia.

Lola y Amalia.

A la vuelta, despues de reposar la comida y tomar un café, volvíamos a Salobreña, pero nos paramos en ese bonito pueblo que es Frigiliana: Nunca había oido hablar de él y me encantó.

Vista panorámica de Frigiliana.

Vista panorámica de Frigiliana.

Y despues de disfrutar de sus bellos mosaicos, de sus empinadas y blancas callejuelas, a las que han ido uniendo urbanizaciones que se ajustan al paisaje, de comprar un exquisito vino dulce, nos volvimos satisfechos.
A pesar del calor, estas vacaciones han sido fenomenales.