Enero 8th, 2010Extreno del Gloria de A.Vivaldi. Coro Francisco Salinas
El pasado día 4 de diciembre del recientemente pasado año, el grueso del coro Francisco Salinas, de Salamanca, junto con más de 20 acompañantes, se desplazó en dos autocares hacia Sagunto, en Valencia. Allí montamos nuestro cuartel general en el hotel Vent al mar. Llegamos muy tarde y cansados. Ya habíamos cenado en ruta. Un hotel amplio, limpio y con un personal aducado y muy agradable. Sólo un defecto: estaba alejado de Sagunto centro como 6 Km., por lo que no nos fue posible disfrutar de esas ruinas romanas tan importante.
El día 5, salimos hacia Picassent sobre las 10,30h. De este lugar es la Orquesta Sinfónica que nos acompaña desde hace un tiempo y estaban esperando con ansia este día. Al llegar, fuimos recibidos efusivamente por los componentes de la Sociedad Musical L’OM, que era la que había organizado el concierto, en su iglesia de San Cristóforo.
Y allí, con este concierto, tuvimos el primer contacto con la orquesta para estos conciertos : un osado atrevimiento. El concierto fue dirigido por el director de la Orquesta, D. Juan José Aguado Baena, quien puso un gran empeño en que todo saliera bien. Pero a pesar de ello, en alguno de los números, algo pasaba que no íbamos bien.
Volvimos al “acuartelamiento” en Sagunto, para comer y por la tarde, de nuevo al autocar hacia Castellón.
Entramos en Castellón escoltados por la policía municipal, ya que era una calle peatonal y además sábado. Las gentes nos miraban sorprendidos. Hasta la puerta de la concatedral. Menos mal que hacía bueno, porque tuvimos que esperar un buen rato. Intentamos ensayar de nuevo, para evitar los problemas de la mañana. Pero no hubo manera: al final del concierto se dieron cuenta de que las partituras de la orquesta tenían más compases que las nuestras…¿cómo íbamos a hacerlo bien?. Pues gracias a las tablas de los coralistas, del director y de los jóvenes músicos salimos adelante. Y sin descansar, de nuevo al bus, en dirección a Puerto Sagunto, para cenar, tarde, y descansar. No estábamos satisfechos. Existía decepción y miedo para el día siguiente.
El Domingo, de nuevo al bus camino de Valencia. Íbamos a tomar contacto con la Iglesia donde iba a ser el concierto en la tarde, y aprovechamos para cantar una Misa. El titular de la iglesia, se sintió halagado por nuestra visita y anunció nuestro concierto.
Ni tiempo para una cervecita, nos encaminamos a comer al hotel para volver de nuevo, despues de descansar. Bueno, algunos. Otros nos fuimos de paseo.
Como he dicho, volvimos a Valencia. Los directores del coro y de la orquesta ya habían arreglado lo de las partituras. Nosotros estábamos nerviosos, por los errores del día anterior. 
La Iglesia estaba a rebosar. No había sitio ni de pie. No había que amedrentarse. Nos confabulamos. Tiene que salir bien…Y comenzaron los primeros compases del Gloria de Vivaldi : Concentración del director, haciendonos vibrar, tanto a los cantantes como a los miembros de la orquesta. Y cantamos. Cantamos sin miedo, con gusto, dejando o mejor demostrando que nuestro trabajo de un año no había sido en vano. El propio Vivaldi debió de escucharnos con atención.
Y después, la Misa de la Coronación. Aun siento escalofríos cuando recuerdo los aplausos del final. Nadie se fue. Todos nuestros espectadores nos siguieron con respeto hasta el final y aprovecharon para aplaudir con rabia. Nosotros estábamos contentos. Satisfechos. Alegres. Sintiendo que el trabajo realizado durante todo un año se había visto compensado.
De nuevo, casi a la puerta, cogimos de nuevo los buses. Ya no había prisas. Ya no había malas caras.
La mañana del lunes la tuvimos de relajo. La mayor parte, al oceanográfico. Otros, los menos, a ver la esposición de Sorolla, que había en Valencia y dar un paseo por la bella ciudad. Y después de comer, volvimos, con bien,a casa.
Ahora unas fotos más:








Enero 9th, 2010 a las 4:56 pm
Excelente crónica, amigo Juan. Además ya sabes que me alegro de vuestro éxito.