mayo 20th, 2013¡Adios, Padrino!.Hoy, 18 de Mayo
MAYO, un mes lleno de recuerdos en mi familia.
Y para no ser menos, anteayer, dia 18, tuvimos otro acontecimiento. Triste, por cierto. Mi hermano mayor, mi padrino, AGUSTIN, dijo adiós a la vida sin dar un ruido. Setenta y siete años, de los cuales sesenta y siete dedicó a su vida religiosa. Incluso, durante 25 años fue misionero en África : Guinea y Camerún.
Llevaba ya 10 meses con la suerte echada, pero nunca quiso pensar que se iba terminando. Su fe y sus ansias de vivir consiguieron que siempre pensara en el futuro. Las dos últimas semanas el “bicho” que tenía en la cabeza ya no le dejaba pensar ni nada. Sin dolores aparentemente , porque no se quejaba, se quedó dormido y así se fue. Ha sido duro. Su familia salesiana lo atendió hasta el último momento. Quiero desde esta tribuna enviarles mi agradecimiento de corazón. Y al personal de la residencia en la que pasó este último tiempo. También a Mª Carmen, una amiga suya de siempre que le ha dado todo su tiempo. Siempre ayudándole y no poniendo impedimento para desplazarse desde Madrid para estar a su lado. Y como no, a toda esa familia de Scouts que lo han recordado y que este año desde su portal en facebook comenzaron a regalarle “El año de Agustín” , que tuvieron la fuerza necesaria para, despues del funeral, subir, hacer un cículo alrededor de su féretro y cantar…” llegado ya el momento de la separación…”. Gracias Alicia y a todos los que lo queríais de corazón.
https://www.facebook.com/groups/137554756254633/618216031521834/?notif_t=group_comment_reply
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En este espacio en blanco hemos ido a dejar su cuerpo en la tierra. Ha venido desde Arévalo para ser enterrado en el panteón de la familia salesiana. Y allí unos cuantos amigos y familiares hemos rezado y le hemos dado el último adios. Y hemos terminado cantando el himno a María Auxiliadora, su gran aliada.
Y ya pasó el mal rato. Ahora, los que tenemos Fé, pensamos que su vida a partir de ahora es mucho mas gratificante. Nunca le escuché una queja, Siempre su alegría, siempre sus carcajadas.
¡Descansa en Paz, Padrino!

Él se sentía orgulloso de lucir este traje que le regalaron. Una noche se lo puso en Salamanca y paseando por nuestra Plaza Mayor llamaba la atención. Este es mi homenaje.



