Una gran helada

Una gran helada

 

En Salamanca, las heladas son sonoras. Bueno, más que sonoras , silenciosas. Se cuelan sin apenas notarse y cuando te quieres dar cuenta, todo está blanco como si hubiera nevado. Y si encima le pones la niebla, para qué queremos mas. Eso sí, para los que amamos la fotografía son días especiales, porque nada mas salir a la puerta de casa, ya tienes mucho a donde mirar y disfrutar. Eso sí, las manos se quedan frías como el propio hielo. Y el otro día he visto unos guantes que tienen la parte de los dedos para poderla retirar. Así te valen para todo momento. Porque “gato con guantes, no caza”.  La verdad es que recuerdo que en otra época de  mi vida, hace muuuuuuuuuuchos años, parece que helaba mas. Aunque creo que son suposiciones. Sin duda tiene que ver, en las ciudades, la cantidad de edificios con calefaccion y coches. Esto aumenta la temperatura global y no nos permite disfrutar aquellos chupiteles que colgaban hermosos y peligrosos de los tejados y canalones. Las fuentes, las pocas fuentes que existían, se quedaban como paradas en el tiempo. El agua congelada, incluso los chorros. Ahora la helada tiene que ser extraordinaria para que esto suceda. Yo recuerdo haber visto el Río Tormes cerrado por el hielo. Ví  con mis ojos, como algún valiente rompía el hielo para bañarse. Cada día. Dicen que es bueno para el cuerpo. En fin, recuerdos de un pasado que nunca volverá. Y ya metido en harina, recuerdo a un transportista, Claro, caballo y carro, que me permitía subirme cuando lo encontraba por la calle San Pablo o Gran Vía. ¡ anda que no me sentía yo importante!. Pero era otra época. Todos, la mayoría, íbamos andando a todos los sitios. No se consumía conbustible. No había calefacciones. Las bicicletas eran nuestro escape. Ahora, los niños se acostumbran al ordenador desde bien pequeños y algunos nos saben de donde procede la leche, los huevos…Sííííííí , “del supermercado”.

Bueno, historias para no dormir. Aunque mas historias son las que tenemos ahora con los recortes. No entiendo al Sr. Rajoy. Y que conste que estoy de acuerdo con los impuestos : no hay otra forma de recaudar. Y son muchos millones que hay en el agujero que han encontrado. Seguro que no le ha sido nada fácil tomar esta decisión, contraria a lo que había prometido en su campaña y lo que había dicho en otras intervenciones anteriores. Ahora tiene a todo el mundo poniéndolo verde. Habrá que esperar un tiempo. Yo tengo esperanza de que cambie la curva descendente en ascendente. Eso sí, despacito